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Los sobrevivientes pueden actuar

La violencia sexual inflige traumas psicológicos y físicos a los sobrevivientes que a menudo duran toda la vida. Es necesario que el proceso de curación se enfoque en los sobrevivientes. Esto debería ser estándar, y una afirmación realista, pero requiere una acción adecuada.

La dignidad humana es inviolable

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helena ruhl

Helena Lüer trabaja en nuestro departamento político y es especialista en salud sexual y reproductiva.

© Bárbara Seeger/MSF

Comienza con el lenguaje: cuando nos referimos a alguien que ha sufrido violencia sexual, no decimos “víctima” porque las víctimas se consideran impotentes o pasivas, una palabra que reduce a las personas a lo que les sucedió. Al llamarlos “sobrevivientes”, nos enfocamos en su movilidad, fuerza y ​​resiliencia, permitiéndoles procesar y sanar.

aproximadamente cada tercio de las mujeres

Los datos globales sobre violencia sexual son extremadamente malos. En muchos lugares, los datos no se recopilan de forma centralizada o en absoluto. En algunos países, los sobrevivientes ni siquiera tienen una palabra para describir el crimen.

Además, muchos tienen miedo de presentar denuncias y buscar apoyo, por diversas razones: vergüenza, estigma y falta de confianza en las autoridades locales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) asume que una de cada tres mujeres en todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual.

El caos aumenta el riesgo

Especialmente en las zonas de conflicto y donde las personas son desplazadas, la violencia sexual va en aumento, ya sea por parte de grupos armados o asociaciones y familias. Los hombres y los niños también tienden a correr un mayor riesgo durante los conflictos armados y cuando huyen.

Además, es particularmente difícil para las sobrevivientes de violencia sexual acceder a ayuda médica en esta precaria situación: por un lado, como estamos viendo actualmente en Ucrania, las instalaciones médicas están siendo destruidas. Por otro lado, en estos casos el camino al hospital es peligroso, especialmente las mujeres que viajan solas corren el riesgo de ser secuestradas o agredidas.

Los trabajadores de la salud también huyen de la guerra y la violencia, por lo que a menudo no hay nadie allí para brindar ayuda profesional. Y falta de material médico.

El tratamiento inmediato después de un delito es fundamental para la supervivencia, como la prevención de la infección por el VIH o el embarazo no deseado, el tratamiento rápido de las lesiones y la estabilización del espíritu de los sobrevivientes.

Además de las restricciones en el acceso a los servicios médicos, observamos que otros servicios, como el apoyo psicosocial o el asesoramiento legal en situaciones de crisis, a menudo no estaban disponibles o tuvieron que suspenderse debido a situaciones frágiles.

Así que lo tenemos claro: la importancia de los servicios de salud completamente orientados a los sobrevivientes es especialmente alta en un contexto donde la confianza en las instituciones y los servicios de salud ya es baja.

La comprensión cuidadosa es la clave

El acceso a la ayuda adecuada es particularmente difícil para ciertos grupos, como las personas LGBTQIA+, los niños, los hombres sobrevivientes, los refugiados, los trabajadores sexuales y las personas con discapacidad. Muchas de las ofertas existentes no están dirigidas a estos grupos a menudo particularmente vulnerables.

Por eso, trabajamos en estrecha colaboración con las personas de estas comunidades y las afectadas, lo que nos permite comprender mejor sus necesidades y fomentar un ambiente de respeto y confianza mutuos. Un ejemplo: en Malawi, hemos estado apoyando un programa para que las trabajadoras sexuales trabajen como trabajadoras de la salud durante muchos años. Se ha demostrado que esto hace que otras trabajadoras sexuales sean menos renuentes a buscar atención médica.

¡No se ofrece lo suficiente!

Como ya describí anteriormente, la violencia sexual deja a los sobrevivientes con daños de por vida, lo que también significa que se necesita algo más que la atención médica urgente que brindamos como MSF: apoyo social y financiero a largo plazo y asesoramiento legal.

Tratamos de dirigir a los sobrevivientes al punto de contacto apropiado, pero a menudo no hay suficientes o no hay tales ofertas. Esto significa que muchos sobrevivientes, muchos de nuestros pacientes, no encuentran un lugar en un refugio, no pueden emprender acciones legales o dejan nuestro cuidado sin tratamiento por su trauma psicológico. Este pensamiento me entristeció mucho, pero también inspiró mi trabajo.

El cambio está ocurriendo en todo el mundo

El enfoque centrado en el sobreviviente que seguimos en nuestro trabajo está consagrado en la resolución de seguridad 2467 de la ONU. Alemania presentó la resolución al Consejo de Seguridad de la ONU en abril de 2019. En él, los estados miembros de la ONU se comprometen a apoyar a las sobrevivientes de violencia sexual de una manera especial, por lo que es vinculante según el derecho internacional.

Problema: No define qué incluye la “protección especial para sobrevivientes”. La implementación será definida más específicamente por los Estados miembros en sus respectivos planes de acción y estrategias. El nuevo gobierno federal alemán da un paso más en su acuerdo de coalición: se compromete con una política exterior feminista y anuncia que “fortalecerá los derechos, los recursos y la representación de mujeres y niñas en todo el mundo”.

Estas autopromesas ofrecen esperanza, pero aún no existe una estrategia de implementación concreta en Alemania.

tiene mucho que ver

Para garantizar que se prioricen los derechos y las necesidades de las sobrevivientes de violencia sexual, los gobiernos deben comenzar y ajustar sus estándares de financiación humanitaria en consecuencia. Específicamente: además de la atención médica, debe haber financiación para instalaciones de protección adecuadas, centros de asesoramiento jurídico, servicios psicosociales, programas de reinserción social y medidas de apoyo socioeconómico a largo plazo.

Actualmente, todas estas medidas específicas no se consideran necesariamente parte de la asistencia humanitaria, un error que afecta particularmente a los sobrevivientes en situaciones de crisis y conflicto.

En Médicos Sin Fronteras, tenemos una amplia experiencia en esta área, y aunque nuestros propios proyectos no reciben financiación del gobierno, entendemos la importancia de financiar estas medidas. Porque si los servicios para sobrevivientes de violencia sexual mejoran en general, también nos beneficiamos: podemos referir a nuestros pacientes a otros sabiendo que están bien atendidos y que también recibirán la ayuda a largo plazo que necesitan.

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